Cuando se experimentan síntomas de ansiedad a lo largo del tiempo, de forma frecuente e intensa, el organismo sufre un "sobrefuncionamiento" que puede acabar derivando en un trastorno psicofisiológico, o sea un trastorno en el que existen síntomas físicos o un mal funcionamiento en vários órganos del cuerpo muy relacionados con factores psicológicos.

Síndrome del Intestino Irritable (SII)
Constituye un trastorno motor del intestino que cursa preferentemente con dolor abdominal y/o alteraciones en el ritmo intestinal, sin lesiones anatómicas, ni causas metabólicas o infecciosas que la justifiquen.
Su incidencia entre la población general es alta y su tratamiento difícil y costoso. Tanto la sintomatología específica como el curso de la enfermedad es altamente variable, dependen de las características psicofisiológicas de cada paciente. Algunos refieren gran severidad sintomática que incluso les va a impedir realizar una actividad laboral normalizada, mientras que otros reducen sus quejas a algún episodio aislado.
Lo más frecuente es que la enfermedad sea crónica y recidivante, caracterizada como ya hemos apuntado por dolor abdominal y alternancia en el ritmo intestinal, pudiendo presentar períodos de intensa diarrea seguidos de un estreñimiento pertinaz. Posiblemente con prevalencia de uno de los dos síntomas.
Es frecuente que a la ya larga lista de trastornos gastrointestinales que tiene que soportar el paciente afectado por el SII, tengamos que añadir también otro tipo de síntomas de naturaleza no digestiva: cefaleas, astenia, mialgias, insomnio, micción frecuente, mareos, fatiga, tenesmo vesical y rectal, y dispareunia.
Cuanta mayor presión psicológica soporta el paciente, mayor afectación padece, cayendo irremisiblemente en la circularidad del problema. Sabemos que los factores psicológicos pueden exacerbar los síntomas tanto digestivos como extradigestivos.