La existencia de conflictos y problemas cotidianos es habitual en las parejas y no constituye en sí mismo algo negativo. En ocasiones, son situaciones que, al ser superadas, unen y refuerzan el vínculo entre los miembros de la pareja.


El problema de los conflictos es que, cuando no se solucionan, perduran a lo largo del tiempo y ven aumentada su intensidad, llevando a un mayor problema, e incluso a la ruptura de la pareja.
La terapia de pareja consiste precisamente en trabajar sobre estos conflictos, analizar como aparecen y como se mantienen en la pareja, planteando soluciones a los mismos. Es una terapia diseñada para ayudar a las parejas a: analizar sus dificultades en términos objetivos y a adquirir las habilidades y recursos necesarios para desarrollar su vínculo de forma más plena y feliz.
¿Qué factores contribuyen a la aparición del conflicto?
- Déficit de habilidades en la comunicación, de resolución de problemas, sexuales, etc.
- Problemas por parte de la pareja en la adaptación a acontecimientos importantes, como por ejemplo el nacimiento de un hijo.
- Cambios en el entorno, tales como cambios en el trabajo, en el círculo social, aparición de terceras personas.
- Preferencias discrepantes respecto al grado de intimidad deseado.
Los motivos de consulta más frecuentes son:
• Problemas en la comunicación.
• Dificultad en la resolución de problemas.
• Infidelidad.
• Celos.
• Agresividad y violencia.
• Depresión.
• Insatisfacción sexual.
• Problemas sexuales.
• Desacuerdos financieros.
• Problemas con la familia de origen.
• Problemas en el manejo de los hijos.
• Etc.